Termino el año como lo he vivido: corriendo. De lunes a viernes para llegar al trabajo, para llevar a los niños, para hacer la compra, para volver a casa. Pero ahora corro para ver de nuevo rincones que solo vivo hoy, corriendo. Y cruzaré dos veces el rÃo y tendré tiempo para fijarme en el que agua, que también corre. Y rodearé San Marcos y quizá descubra allà un nuevo rincón en una iglesia que es redonda. Y cruzaré la Plaza Mayor y entonces me aplaudirán cientos de turistas y les diré: “Vosotros no corráis, disfrutad con pausa de mi ciudadâ€.
Me ajusto el dorsal. Me rodean otros cien corredores. Salto con mis zapatillas sobre un asfalto que ayer pisaron miles de neumáticos. Hoy solo me enfrento a mis lÃmites, que ni siquiera conozco. No pretendo llegar el primero en este último dÃa del año, sólo quiero correr.